Navalonguilla (1.400 m)---El Cancho(2274 m)
   
Duracion Aproximada: 3 horas y 15 minutos

   
   
    Para localizar el punto de partida hay que ir en primer lugar a la poblacion de Navalonguilla, donde se llega por carretera local desde Barco de Ávila. Cómo llegar está detenidamente explicado en el recorrido que describe la subida al pico de El Tormal.
    Una vez en Navalonguilla, atravesamos el pueblo por su estrecha calle principal y continuamos por una pista que sirve de prolongación a ésta cuando se acaba el casco urbano. Sobrepasado el pueblo, casi dos kilómetros, topamos con un portillo donde una señal de prohibido el paso. Pero se puede pasar. Nada mas pasar el portillo se toma el desvío que sale a mano izquierda, y se gana altura por esta otra pista forestal que, entre jóvenes melojos lleva cuatro kilómetros y ochocientos metros más arriba. Unos metros antes de que se acabe la pista debemos aparcar en un ensanchamiento que hay muy cerca del paso empedrado del arroyo de lancha Molino (1.400 m de altitud).
    Iniciamos el recorrido por el tramo de pista que nos falta por completar, y que nos lleva a un prado en pendiente. Si ahora virásemos bruscamente a la izquierda, pronto encontraríamos el camino que va a la portilla de La Lucía (camino ancestral que comuricaba este magnífico valle con la zona de Madrigal de la Vera). Pero nosotros hemos de seguir de frente, dirección Sur-Suroeste, tomando como referencia un risco sombrío y sobresaliente que se llama Peña Negra. Atravesamos el prado por un senderillo que va a la vera de una regadera que se encuentra ligeramente a la izquierda.

    En un momento determinado el sendero pasa al otro lado de la regadera y muy poco después, a los veinticinco minutos de marcha, cruzamos sobre el agua ruidosa y cristalina que viene por la garganta de Navalagüesa. Continuamos más o menos en la misma dirección, ahora sin camino, subiendo por otro agreste prado a buscar el sendero que nos ha de encaminar a la loma del oeste que queda a nuestra diestra. Siguiendo prado arriba, poco antes de su final, hay una fuente; y justo al final, a mano derecha, se encuentra la senda (40 min. de marcha).
    La senda, enredada entre piornos y piedras, nos lleva en cinco minutos a cruzar a la otra orilla del atractivo barranco que encauza las aguas del arroyo del Beceo. Luego el camino trepa por la ladera, con cómodas zetas, primero entre piornos y brezo después
    A una hora de marcha está superada la pendiente. El sendero se pierde unos instantes, pero atraviesa la loma e inicia un suave y breve descenso entre la vegetación rastrera, proporcionándonos una bella vista a la diestra del Chorrero del Lanchón en la garganta de Los Caballeros, así como de los picos del Juraco y la Covacha (el más alto de la parte occidental de la sierra con sus 2.399 m). Al frente se ve el risco de La Manzanilla y el Cancho, éste último casi oculto por completo por una protuberancia anterior.
    Rápidamente llegamos al encuentro de la hendidura que forma la garganta de las Cerraíllas. Aquí se pierde brevemente el camino entre piornos. Le recuperamos girando a la izquierda ya que ahora va por el borde alto de la garganta, y poco a poco se adentra en ella. Tras superar hábil y limpiamente una zona abrupta, desemboca en una explanada donde se ubica un cercado de piedra para el ganado. Un poco más allá, a la vera de una hermosa cascada, hay una caseta refugio en buen estado y el paisaje resulta idilico (1 h y 35 min. de marcha).
    Proseguimos, sin camino, por el margen izquierdo según sentido de la marcha. Hay que remontar ahora el resto de la garganta, para buscar la cuerda principal al final de la misma. Primero por pradera mullida y después por fuerte y pedregosa pendiente, alcanzaremos la cuerda principal (2 h y 35 min. de marcha).
    Desde el cordal se domina un imponente paisaje: al Sur contemplamos la comarca de La Vera; y al Norte el hermoso valle donde se asientan Navalguijo, Navalonguilla y, al fondo, Barco de Ávila.
    Seguimos virando a la derecha, dirección Oeste, por la cuerda adelante en un sube y baja constante. Antes de la cumbre hay una portilla más profunda, desde la que se afronta la última dificultad que nos ha de llevar a la cima. Esta dificultad consiste en un laborioso cresteo que en la última parte nos asoma, a la diestra, al enorme recuenco glaciar de la garganta del Cancho. El recuenco tiene clavado en el centro, como una púa, el risco del Púlpito, y la espalda de éste, resguardada, se halla la pequeña laguna del Cancho.
    Llegamos a la cumbre del pico del Cancho a las 3 horas y 15 minutos aproximadamente. Este pico solitario destaca mucho más visto por la vertiente sur de la sierra. Por el este, desde Sierra Llana, ofrece la silueta de una perfecta y preciosa pirámide. Es vértice geodésico y sus vistas son infinitas.

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