Nava del Barco.
Puente de las Yuntas
(1.240 m) ---Corral del Diablo (2.364 m)

   
Duracion Aproximada: 3 horas y 15 minutos

   
   
    Para llegar a la Nava del Barco si venimos por la N-1 10 desde Avila dirección Barco de Avila, desviarse a la izquierda en este pueblo justo antes de pasar el Puente que salva el Rio Tormes.
     Bordear el río unos metros y cruzar Por el puente rnedieval del siglo XIV que lleva a la ermita del Caño. Allí mismo sale la carrepara Navalonguilla y Nava de Barco. En Nava de Barco atravesamos parte del pueblo hasta virar a la derecha, y pasar po delante de la puerta de la iglesia siguiendo la carretera que va hacia el puerto de Umbrías. Unos 400 metros más allá de la iglesia, a mano izquierda sale una pista de tierra que nos lleva en dos kilómetros al puenle de La yunta (1.2140 m), el punto de partida. La pista presenta varios ramales, sobre todo uno importante a la izquierda, que no debemos tomar. Árboles, prados y paja­rillos. Aparcamiento.

     Inciamos. el recorrido por el camino que pasa sobre el Puente de la Yunta, debajo del cual fluye el agua que viene de la Laguna de Barco. Subimos de frente una cuestecilia dirección Este (tomar un desvío a la derecha). Superada la cuesta, el camino vira a la diestra dirección Sur. Marcharnos flanqueados por robles, brezos y piorno serrano. A la siniestra ya nos acompaña la Garganta de la Nava, cuya agua rumorea sordamente en la profundidad. A veinticinco minutos damos con una puerta metálica. Proseguimos en suave ascenso, en la misma dirección y siempre en paralelo al cauce, para unos quince minutos después, atravesar una zona plana de pastizal y pasar próximos a una caseta refugio. Casi a una hora de marcha se ve otra caseta refugio y llegamos a la fuente de la Losa, situada junto a una gran piedra berroqueña.Después en un rellano pedregoso se las aguas de la garganta. Aquí el lecho del río es muy anche y colmado de infinidad de piedras, el agua se separa en diversos ramales y es relativamente fácil pasar. Algunos hitos nos orientan.
     En la otra orilla recuperamos rápidamente el sendero que comienza a empinarse. Hallamos a su lado un peñasco con una cruz y una hornacina con virgen incluida, que un iluminado ha colocado ahí sin venir a cuento, pues nunca éste ha sido luga de culto por parte de los habitantes del pueblo. El agua, ahora a nuestra diestra, se desliza con dulce rumor en pequeñas y bellas cascadas. Nos vamos adentrando en lo más abrupto de la garganta donde los narcisos y las cabras monteses abundan a comienzos de la primavera.
     El sendero serpentea y gana altura constantemente. En una curva nos asoma a un estrecho, profundo y bello callejónn donde el agua se despeña. Poco después y tras un breve respiro, prosigue su censo por terreno escabroso y presenta algunos tramos perfectamente enlosados. A poco que nos fijemos, veremos las hueyas (estrías y acanaladuras) que la abrasión ejercida por el hielo del glaciar dejó en las rocas de los costados de la garganta. En Gredos hubo glaciares en la Era Cuaternaria, coincidiendo con la fase glaciar Würmiense que data de unos cien mil años atrás, la retirada de los hielos permanentes se produjo hace unos diez mil años.
     A las 2 horas y 30 minutos damos con una explanada conocida como el Regajo de La Laguna. En esta zona existia una pequeña lagunilla que quedó tapada por la riada que se prodrujo al romperse el dique de la laguna. Desde aquí nos queda un último y duro repecho tras el cual se alcanza la laguna de la Nava, que no vemos hasta el instante mismo de llegar a ella. Tres horas de marcha aproximadamente. Un fuerte muro, hecho por los lugareños a principios de los años 50 para sustituir al roto, aumento su capacidad. Además de bien construido respeta admirablemente el entorno. No así algunos de sus visitantes que han pintado sus piedra
     Los horticultores naveros acumulan agua en la laguna a partir de primeros de abril, para regar huertas y frutales en verano. Este magnífico paraje denominado el Corral del Diablo, lejos de ser el averno, es un lugar mágico y encantador que produce una grata sensación a quien llega a él. En sus impresionantes paredes y verticales se forman espectaculares cascadas de hielo en inverno muy conocidas entre los escaladores de ese elemento.
     Continuamos a la izquierda pasando por delante dt una casucha en ruinas. Ascendemos hasta el riachuelo que baja de la fuente del Ronchito, después se gira a la diestra y por terreno montaraz buscamos la cuerda. Subir por ella es lo más recomendable ya que está despejada de la molesta vegetación rastrera. Salvando el fuerte desnivel final, con el vacío a la derecha llegamos al hito del Alto del Corral del Diablo (1 h. y 15 min. desde la laguna).Se contempla un panorama celestial.

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