-Laguna de los Caballeros.-


    Después del cogollo ciclópeo de los circos de Gredos y Cinco Lagunas, sobreviene un tramo ondulado llamado certeramente Sierra Llana. Pero como si el cordón hiciera un postrero esfuerzo para decir aquí estoy yo antes de hundirse en el canal de Tornavacas, se torna de nuevo montaraz alcanzando alturas que rozan los 2,400 metros en La Covacha. Es lo que se conoce como sierra del Barco, un breve pero sobresaliente tramo que tiene tres circos glaciares de primera magnitud con sus correspondientes lagunas: La Nava, Los Caballeros y del Barco.

    La mayor de ellas es la del Barco, si bien lo es porque está represada (también lo está la de la Nava). Sus 10,16 hectáreas de superficie ls hacen acreedora de una visita.

    El camino que nos llevará hasta ella empieza en Navalguijo. Atravesamos el pueblo por su calle principal hasta enlazar con una pista de tierra que desciende al poco hasta el puente del Arguijo; este camino es el de los Veratos, uno de los que forman parte del tupido entramado vario tradicional ya en desuso. Después del puente la pista sube y aparece un cruce: seguimos de frente hacia un pinar donde la pista se reduce a sendero. Comenzamos a subir por entre un bosque de roble melojo, considerado como uno de los mejores de toda la sierra. A medida que ganamos altura por la garganta comienza a perfilarse en la ladera una imponente torre aislada conocida como El Púlpito. A sus pies el glaciar que bajaba del Cancho labró una poza que dio pie a una lagunilla.

    
GARGANTA SINUOSA.-

    La Laguna de los caballeros, allí donde confluye con la del Cancho, gira bruscamente a la derecha -en el sentido de la marcha- y forma un angosto valle. El paraje es conocido como las revueltas de la Camocha o del Torozo. Más arriba, vuelve a hacer una curva cerrada, pero esta vez a la izquierda. Estos bruscos cambios de dirección la convierten en la garganta mas sinuosa, compleja y "traviesa" de Gredos.

    A medida que nos aproximamos a la cabecera del valle éste se ensancha y comenzamos a ver pequeñas lagunillas. Unas casetas destruidas es lo que queda de una antigua mina de blenda, razón por lo cual a esta zona se la conoce como La Mina. El constante trabajo del hielo es reconocible en el Cuchillar de los Riscos Morenos, a la izquierda. En esa misma mano, una visible morrena nos da cuenta de hasta donde llegó el hielo en su día. Al superar un resalte aparece la laguna, encerrada en un precioso circo que dominan las cumbres de la Covacha y El Juraco.


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